Ya ves, estoy entre el ébano de la noche y el camuflaje de la niebla, el frío  refresca  los recuerdos y las memorias que se creían decantadas.

Aquí como  en todos estos años, en  esta fecha  vuelvo  para hacer un recuento de todo lo que te llevaste  cuando  el mundo infinito abrió las puertas para esperar deleitarse con el maestro de las palabras, hacedor de ilusiones y  artífice de muchas de las experiencias mágicas que me ha dado la vida.

Quizá el demiurgo estaba celoso de tanta  creatividad que decidió apartarte de mi mundo y dejar la solead. Desde tu celeste cielo sigues escribiendo en mi. Te llevaste mis ojos miel que divisaron muchos mundos tras tus poemas . Me dejaste  los sueños en los que    en ocasiones me faltas. Te llevaste mi conformidad y me dejaste marcado el sentido de superar. Te llevaste mis inseguridades y tallaste en mí estabilidad. Te llevaste todo  mi mundo de cristal y construiste en mí libertad .

Tu  melodiosa voz  que era un manantial de deseo, tus manos que  delicadamente gritaban “te quiero”,  los millones de caricias inventadas que  hacían fuego se perdieron para siempre entre el cielo y  la palabra de lo eterno.

Nada ha recobrado la vida que pintamos, los besos, las promesas y los muchos Te amo. Ahora me topo constantemente entre los días con  seres comunes  que  resquebrajan el alma. Con sentimientos ajenos que se me escapan, con toda una vida muerta de palabras.

Las compañías que sigo aprisionan y callan, encierran lentamente en ocasos que como tú odiaba.  La escritura es la ruta que en los dos habitaba, en ella seguirás siempre existiendo porque mi baúl de sentimientos aún te guarda.

Se que la vida es un hilo que escapa… y aquí   se estira el tiempo en la espera vagando … trayectoria final… no te volveré a encontrar.

 A tu memoria,  JADC

aquí estamos, luchando y tratando de dejar atrás las cicatrices.

MINOSKAV

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