Es amanecer y en medio del bus veo pasar las casas como un mosaico de álbumes familiares en los que tiempos atrás hablamos de tu recuerdo, de tus sentidos, en sí de todo tu amor.

Eres  nombre que a surcado dentro  fronteras,  objeto de tantas quimeras  que habitan  esta otra ciudad matinal, ciudad florida ciudad habitada por aquella flor que se fue. La ciudad que disfrutaba  de repente, parece vacía y desierta. Ya no se observan repletos aquellos  parques ni de árboles ,ni de personas inquietas. Todo es calma, silencio, abandono.

A la ciudad   llegas transeunte  con los brazos helados , a tocarme. Yo me refugio en tus palabras que aparecen como leños, me abrigo con ellas…El poetizar es un maderamen en el que estas memorias se  refugian, se vuelven a mis ojos las imágenes  que fatigosas van huyendo de  la urbe: Miré los postes, me conmoví con la sombra de un pájaro que volaba sobre el hotel  y corrí  en fantasías hacia donde tú estabas.

Susurro en mi cerebro ese, tu nombre… me ves en la distancia y escapas. Ves, yo también corro tras un diáfano momento, tras una ciudad mujer, tras un sueño del ayer, asi como tú lo hacías en el lienzo, yo  lo dibujo en estas letras.

No hay mucho de diáfano en estos  pliegos de prosa retorcida nocturna que se textean, como  un poema para la noche que en esta ciudad  se difumina con la luz solitaria de los postes a los que veo y toco, imaginando  tus manos sobre mi, quebrantando  mi hábito de asceta,  como tu risa, como el aire que intenta romper la lengua de las puertas.

De repente despierto y recuerdo la intención ! es dar  respuesta a tus letras¡Y aquí está una clave que, por fin, nos permite hallar una salida: el poema de amor que tu dejaste en medio de paredes, ciudades y vetanas  se viene  expresado con una aguda sensibilidad. Es como un camino por el que se nos conduce de vuelta a la vida: “TOCO TU VOZ” en medio  estas rutas que transito con mi voz nómada de la lectura van sepultando tu  corazón en una esquina.

La tarde abandona su sombra con la inquietud de un pájaro que silba como un semiota confundido frente a un quipu Y nadie se acerca. Toco  con mi voz cada letra , Tu en el aire,  la velocidad de la  emoción  te trajo a mis sueños  en los símbolos de  esta  carta que entre los sentimientos que describe y la mujer que en ellos vive  nos cerca. Nadie ahora,  mis ojos se quiebran. Gracias  a tí, por estar allí  en la lectura para ella. Contigo la noche tiene otra distancia ,otro sabor, otra música  que genera  inestabilidad auditiva. Llegue demasiado tarde, tu decidiste despojarte de la vida como ella. Ahora entiendo  la lengua imperativa de tu espada. Hoy en  esta ciudad se  pierde un transeúnte que escucha  que un pájaro canta  la tristeza le  da su  trino.

Minoskav

 

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