En estas horas nocturnas

mientras  escribía,

el amor se desataba en tu reino,

como cáliz que arrulla mi sueño,

y evoca un placentero momento.

Entre deseos clandestinos,

acaricio el placer que derramas,

cierro los ojos en tus labios,

y vuelves a ser  mi amor legendario.

Alientas mis pensamientos,

y desde tu encanto que me ronda,

galopa la ansiedad que propagas,

y me atrapa cada vez que te sueño.

Más allá del escondido afán,

Te  despliegas  como un deseo fugaz

no hay nada que llame al  sosiego.

Verte es mi delirio y no paz.

 Ya entran los espejos del amanecer,

Y la luna me recuerda

lo que nunca fue.

MINOSKAV

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