…INTENTOS…

 

Me alegró en ese viaje  verte a los ojos y dibujar tu  cara, sentirte cerca y explorar por segundos tu mirada. Me hubiese gustado despedirme, despabilarte el cabello, sentirte nuevamente en un pellizco sutil y haberte leído el texto que te di.

Hubiese querido decirte que mantuvieras  firme la idea del viaje y tu pasaporte siempre cerca de la idea de un equipaje. Hubiese deseado   darte una huella de un beso mío impreso en un papel cualquiera, para que lo tuvieses contigo durante el resto de días,  para así   creerme que te beso en  esa  tu ciudad  que no  es la mía.  Aunque nunca  lo pediste y tampoco lo deseabas,  regalártelo quería.

Hubiese deseado decirte  que me gustaba ver el ansia de nuevos mundos en tus ojos, que  tengo una admiración profunda por tu inteligencia, apego cultural,  gusto por la música y las fotos.

Hubiese deseado  decirte que lamento  haberte destruido un poco esa imagen que al parecer  guardabas de mí, como  mujer de riesgo; soñadora y sin miedos, o límite, te diste cuenta que  soy humana, con temores y ellos a veces me impiden emprender muchos vuelos.

Quisiera decirte  que lamento también no haberte hecho memorables los pocos  momentos, al dejar callar mis palabras y llamar entre los dos al lenguaje del silencio. Ese silencio que pedía  que memorices mi lugar y que me lo describas entero, para que no perdieras las rutas que de manera inferencial te invitaban a pasar  conmigo tiempo completo.

Hubiese querido que a mi nombre  te tomes  más de una cerveza  de esas, para que disfrutaras y ver si entre esas espumas que se alzaban por fin yo podía liberar estas palabras. Deseaba contigo entender aquellos cuadros de ese sitial de arte, pero ese no fue el mejor espacio para tratar de encontrarte.

Sólo espero que en medio de estas rutas aún  pueda llenar tus ojos con  estas  letras y  que en   este espacio  viajes en estas sensaciones despiertas,  olvidando   todas  esas c ircunstancias    inciertas que invitaron a encontrarte  y   sin desearlo  también alejarte.

Intento por ello en estas noches de tu ausencia pronunciar bajito tu  nombre,   expresarte que aun sin escribirte  me sigue alegrando verte. Me alegra y bastante, me alegra y es suficiente, sentirte allí en esa profunda distancia, en esa frecuencia tan diferente, por   segundos,   minutos,   horas t iempo para mí suficiente. En él te percibo cerca, sé que aún tengo al amigo que vive comiéndose la vida y el mundo, un amigo… quizá visitante…un viajero musical que tal vez compartirá todavía conmigo algunos tramos de su mundo; que como yo algún día  saltara hacia alguna otra ruta, se lanzará también  al cielo  y  me prestara sus  ojos viajeros.

Quería decirte toda esta sarta de simplezas  como pretexto para evocarte, llamarte y tal vez sin mirarte a los ojos darte las gracias por haber estado conmigo y permitirme conocer un poco tus caminos.

 

 

MinOskav.

   

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