Tu corazón ígneo

Continúa  llenándose

de  apetitos escasos…

Mientras repasa el tiempo

entre   figuras añosas,

y atardeceres de campo.

 

…Mantiene todavía  gusto

por alegres venenos

Que socavan  su cuerpo,

Por  sabores agridulces

Y misterios no resueltos.

 

Ese, tu corazón

Es un castillo marcado,

Por noches duraderas

Y   cercanos  océanos,

Que convocan a las barcas,

A emprender viajes improvisados

Para divisar las llamas

De un enrojecido cielo

que habías robado.

 

A ese corazón Se ha asomado

una   lívida mañana

Que  ya no  se puede ocultar,

Dejando tumultuosas aguas

En las que   se  hundirá,

Con toda voluntad

y esquivos  miedos A la soledad

que ya no quiere reinar.

 

Ese ígneo corazón

Se  pasea  entre tu  alcoba,

Con miedo ante tu juventud,

Deslizándose entre las sombras  

Donde te muestras como un Tú.

 

Ese Corazón recobra así

una importante sentencia:

… los férvidos  a mantes

y los sabios Austeros,

aman , y del mismo modo,

expresan su deseo

como desiertos sedientos

de agua y conceptos.

…Ese ígneo corazón…

Se disfraza   ya de aurora.

 

 
 
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