Araña las piedras y las montañas,
esculpe en las colinas
cóndores desafiantes ante las tormentas…
 
revive los latidos y la fuerza
conquistando otros soles y estrellas,
danza envuelto entre perfumes de vida.
 
aprisiónala con tus garras,
con todos sus bordes y precipicios,
en medio de objetos, cuerpos y grietas,
porque los sentires marcados  no cesan.
 
Interpreta de otro modo
los nacimientos adiestrados,
los decires enigmáticos del mundo,
lee, porque todo allí te habla…
 
las pequeñeces que convencen,
las negligencias del abandono,
el esplendor taciturno de la ventana,
las tentaciones provocaoras de  la madrugada
los murmullos del tumulto…
y finalmente la agonía
temerosa de la lluvia
que hoy te empapa.
 
MINOSKAV
 
 
 
 
 
 
 
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