RASTROS

 

   

Soplos divinos de carne en bocetos,

Alas verdes y fluviales pupilas al pasar de manos,

Duelo del campo, azúcar prohibido,

Panal chispeante de todos mis abismos;

la canción de canciones que resuena en el silencio…

 

 

Rondan en mí ahora  luces centrífugas,

despertando puntos de fuga inexistentes,

abejas diabéticas zumbando entre mi mete,

orientan la conquista de lo imposible.

Así continuo  invocando  la sombra de su luz

en todos  estos  versos.

 

Su tacto y asombrosa indiferencia  dibujada

entre las directas palabras,

permiten  ubicarlo  entre la cotidiana jauría,

en la mirada de caníbales consumistas y conformistas,

…uno más de esos torpes individuos…

 amantes de  diferencias,

deseantes de  belleza,

de esa, al más puro estilo  del  canon occidental,

mas apegados a los códigos que dicen repudiar.

 

¿Disponemos de tiempo?

pondremos entonces en discusión la palabra presente

y seguiremos dialogando en las

limitaciones del disfraz que parece nos permite

ser sinceros
 
 
 
 
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